A medida que se acercan los días de Udhiyah y comienza la selección y compra del animal, recordamos una vez más el legado del gran profeta de Al’lah Ta‘ala: Nabí Ibrahim – Abraham (alayhis salam – la paz sea con él).

Como lo representa el sacrificio de animales en el día de Eid, el legado de Nabí Ibrahim (alayhis salam) es el legado del sacrificio para complacer a Al’lah Ta‘ala. A lo largo de su vida, Nabí Ibrahim (alayhis salam) enfrentó diversas pruebas, pero en cada ocasión las superó con éxito, dando siempre prioridad a complacer a Al’lah Ta‘ala por encima de todo.

Si bien la prueba del sacrificio de su amado hijo, Nabí Ismail – Ismael (alayhis salam), es la que se conmemora directamente en la auspiciosa ocasión de Eid al-Adha, existe otra serie de pruebas que Nabí Ibrahim (alayhis salam) superó y que no debemos olvidar.

El profeta Ibrahim (alayhis salam) creció en una sociedad y comunidad de idólatras. Su propio padre era fabricante de los ídolos que la gente veneraba como dioses. Por ello, una de las primeras pruebas que enfrentó fue la relacionada con su padre.

En el Sagrado Corán, Al’lah Todopoderoso menciona la manera respetuosa y amable en que el profeta Ibrahim (alayhis salam) se dirigió a su padre y lo invitó al Islam. Sin embargo, su padre no solo rechazó su prédica, sino que incluso llegó a amenazarlo con apedrearlo si no cesaba en sus esfuerzos. El profeta Ibrahim (alayhis salam) hizo entonces el sacrificio de abandonar el hogar de su padre para complacer a Al’lah Todopoderoso.

De igual manera, el profeta Ibrahim (alayhis salam) invitó a su comunidad a adorar únicamente a Al’lah Ta‘ala y les explicó la insensatez de la idolatría; aun así, ellos permanecieron tercos e inflexibles en su incredulidad.

Finalmente, cuando el profeta Ibrahim (alayhis salam) vio que la gente no estaba dispuesta a arrepentirse de la idolatría, decidió hacer el gran sacrificio de marcharse. Dejó su comunidad y su ciudad natal, y partió hacia la tierra de Sham. Este gran sacrificio lo realizó únicamente para complacer a Al’lah Todopoderoso.

En muchos pasajes del Sagrado Corán, Al’lah Todopoderoso describe el camino del profeta Ibrahim (alayhis salam) usando la palabra «Hanif». Los ulemas explican que esta palabra se refiere a quien rechaza por completo todas las religiones falsas y se inclina únicamente hacia la religión del Islam.

Por lo tanto, el profeta Ibrahim (alayhis salam) declaró enfáticamente a su pueblo:
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“Nosotros somos inocentes de ustedes y de cuanto adoran en lugar de Dios. Negamos que haya verdad en lo que ustedes creen, y comenzará la animadversión y el desacuerdo [en temas de creencia] hasta que no acepten que solamente Dios merece ser adorado”. [sura: Al-Mumtaḥanah, aleya: 4]

Esta declaración del profeta Ibrahim (alayhis salam), sobre su lealtad exclusiva a Al’lah Ta‘ala y su rechazo a la amistad con los incrédulos, fue tan apreciada por Al’lah Ta‘ala que la incluyó en el Sagrado Corán, donde permanecerá hasta el Día del Juicio Final. Asimismo, nos animó a imitarlo, afirmando que es un excelente ejemplo a seguir. Por lo tanto, al respetar los derechos de todo ser humano y tratar a todos con justicia y bondad, el corazón de un creyente solo se apegará a otro creyente.

Cuando el profeta Ibrahim (alayhis salam) dejó atrás a su comunidad y a todos sus seres queridos para partir hacia una tierra desconocida, imploró a Al’lah Ta‘ala. Los exegetas mencionan que la súplica que hizo fue para que Al’lah Ta‘ala lo librara de la soledad y de la separación de su familia y su gente.

Al’lah Ta‘ala aceptó esta súplica de Nabí Ibrahim (alayhis salam), bendiciéndolo como padre de muchos profetas (la paz sea con ellos). Lo bendijo con su hijo, Nabí Ishaq (alayhis salam), y de él, su nieto Nabí Yaqub (alayhis salam), y a través de este, todos los demás profetas de los Banu Israil. Así, Al’lah Ta‘ala le concedió una familia de profetas y personas justas en lugar de la familia que dejó por Su causa. [Adaptado de Ma‘ariful Corán, vol. 6, pág. 36]

En el Sagrado Corán, Al’lah Todopoderoso dice: «Cuando se apartó de ellos y de cuanto adoraban en vez de Dios, lo agracié con [sus hijos] Isaac y Jacob, y a ambos los designé Profetas.». [sura: Maryam, aleya: 49]

De la misma manera, el sacrificio que cada uno de nosotros debe hacer —no solo el día de Eid, sino todos los días— es rechazar las costumbres de los incrédulos. El profeta Ibrahim (alayhis salam) se distanció físicamente de ellos al trasladarse a otra tierra. Dado que esto nos resulta difícil hoy en día, al menos debemos distanciarnos en nuestras costumbres y en nuestra cultura.

Ya sea en nuestra vestimenta, peinados, hogares, negocios y tratos, bodas, vacaciones, actividades para mantenernos en forma y saludables, educación o cualquier otro aspecto de nuestras vidas, nuestro estilo de vida debe reflejar que somos «Hanif», dedicados al camino del Islam y la sunna, y completamente distintos de las costumbres de los incrédulos. Junto con degollar a los animales de sacrificio, debemos erradicar cualquier inclinación que tengamos hacia sus prácticas.

Si incorporamos esto a nuestras vidas y hacemos este sacrificio para complacer a Al’lah Ta‘ala, entonces, así como Él bendijo al profeta Ibrahim (alayhis salam) con una recompensa mucho mejor que lo que sacrificó, Al’lah Ta‘ala también nos bendecirá, en este mundo y en el más allá, con una felicidad, bendiciones y favores que no podemos comprender.

Que Al’lah Ta‘ala acepte nuestro sacrificio y nos ayude a vivir conforme a la sunna pura en todo momento. Amén.