Imaginemos a una persona que llega a la línea de salida para correr una maratón de 5 km, calzando las zapatillas más modernas y llevando la botella de agua más sofisticada. Sin embargo, tras el disparo de salida, no empieza a correr inmediatamente, pues sigue ocupado con una llamada telefónica. Luego, cuando finalmente arranca, solo recorre 400 m antes de desplomarse en el suelo, ya exhausto por el esfuerzo. ¿Qué diremos de esa persona?

Las mejores zapatillas y las mejores bebidas energéticas no servirán de nada si no está concentrado y no ha entrenado lo suficiente. Si no desarrolla resistencia, no podrá correr la maratón hasta el final.

De igual manera, el mes de Ramadán es un mes especial para esforzarnos en la Ibadah (adoración), siendo la noche del Eid nuestra meta, donde recibiremos nuestros premios. Sin embargo, para aprovechar al máximo esta maratón, necesitaremos dos cosas: concentración y resistencia.

Estar concentrado significa minimizar las distracciones que nos impiden participar en la Ibadah. Desde el momento en que se avista la luna, no debemos perder ni un segundo, pues cada instante es precioso.

Por lo tanto, con suficiente antelación, antes del inicio del mes de Ramadán, debemos planificarnos de tal manera que, al avistar la luna, además de nuestras responsabilidades diarias básicas (como cocinar, cuidar de los niños y del hogar, etc.), no tengamos otras obligaciones, sino que permanezcamos libres para dedicarnos a la Ibadah de Al’lah, el Altísimo. Ya sea preparar aperitivos o incluso realizar las compras para el Eid, todo debe concluirse durante este período previo a Ramadán, para que, en la medida de lo posible, dediquemos todo nuestro tiempo a Al’lah, el Altísimo, durante Ramadán.

La resistencia se refiere a desarrollar la capacidad de permanecer participando en la Ibadah urante largos períodos sin perder el enfoque, la concentración ni la motivación. Si una persona no tiene el hábito de recitar abundantemente el Sagrado Corán, al llegar Ramadán, aunque desee hacerlo, puede que le resulte difícil, pues se cansará rápidamente, especialmente durante el ayuno. Algo similar ocurre con ofrecer largos Rakats de Salah Nafl. Sin embargo, si uno se entrena aumentando gradualmente su Ibadah desde ahora, desarrollará la resistencia necesaria.

Lo que se siembra es lo que se cosecha. Si nuestros preparativos son minuciosos y excelentes, Insha Al’lah, nuestro progreso y el beneficio que obtengamos en Ramadán también serán espectaculares y extraordinarios. Por lo tanto, el Imam Abu Bakr al-Warraq al-Balji (rahimahul’lah) dijo:

“Rayab es un mes de cultivo (sembrar semillas de buenas acciones), Shaban es un mes de irrigación (regar esas semillas con lágrimas de arrepentimiento y perdón) y ramadán es el mes de cosechar (recolectar los frutos de baraka y Hidayah)”.
[Lata-if al-Ma‘arif, pág. 234]

Que Al’lah, el Altísimo, nos ayude a todos a aprovechar de manera beneficiosa el período previo a Ramadán y nos bendiga para progresar durante el mes de Ramadán. Amén.