¿Cepillo de dientes? ¡Listo! ¿Cargador? ¡Aquí! ¿Cepillo para el cabello? ¡Empacado! ¿Ropa? ¡En la maleta! ¿Visa? ¡Oh, no! ¡Está expirada!

Antes de emprender cualquier viaje, especialmente a un país extranjero, todo viajero realiza ciertos preparativos. Si bien empacar las provisiones y los artículos esenciales es una parte importante de la preparación, quizás lo más importante sea asegurarse de que los documentos de viaje estén en regla. Al llegar a un país extranjero, lo primero que se revisa es el pasaporte y la visa. Si ambos están en orden, se permitirá la entrada y el resto del viaje transcurrirá sin contratiempos. Sin embargo, si hay algún problema con el pasaporte o la visa, el hecho de haber empacado todos los artículos esenciales o haber cambiado toda la moneda será de poca utilidad.

De igual manera, seamos ricos o pobres, viajeros experimentados o personas que apenas salen de casa, hay un viaje que todos debemos emprender. Además, ninguno de nosotros conoce la fecha de partida, por lo que es vital permanecer siempre preparados. Se trata del viaje único e inevitable hacia el Más Allá. Así como el primer requisito al llegar a un país extranjero es presentar el pasaporte y la visa, al llegar al Más Allá también habrá un primer requisito. Cumplirlo garantizará, si Al’lah así lo quiere, que lo demás transcurra con facilidad; descuidarlo, en cambio, nos llevará por un camino lleno de dificultades y sufrimiento.

En este sentido, el Profeta Muhammad ﷺ (la paz y las bendiciones de Al’lah sean con él) nos advirtió que lo primero por lo que seremos juzgados el Día del Juicio será nuestro Salah (oración). Si nuestro Salah está en orden, con el favor de Al’lah, todo lo demás también lo estará. Pero si fallamos en este primer requisito, podemos imaginar las dificultades que vendrán después.

Por ello, es absolutamente necesario que mantengamos nuestro Salah al día. En primer lugar, debemos asegurarnos de ofrecer nuestras cinco oraciones diarias a su debido tiempo. En segundo lugar, debemos recuperar cualquier Salah obligatorio que hayamos dejado pendiente en el pasado. Si no los recuperamos antes de que nuestros ojos se cierren para siempre, nos arrepentiremos profundamente, pero entonces será demasiado tarde para corregir nuestros errores. Por ello, debemos completar todas nuestros Salah antes de que se realice nuestro Salah fúnebre (Yanazah).

Que Al’lah Ta‘ala nos conceda a todos el valor y la determinación para remediar nuestras faltas en el Salah. Amín.