Nos acercamos rápidamente a esa ocasión especial que solo nos honra una vez al año: el Eid al-Adha o Qurbani.

Al comenzar la cuenta regresiva, empiezan los preparativos y el ambiente se llena de emoción y alegría. Mientras los adultos buscan cuchillos, lonas de plástico, baldes, delantales, cúler y ropas cómodas, y organizan el despiece de las reses y el almacenamiento de la carne, los niños probablemente corren de un lado a otro, llenos de entusiasmo. Se calzan con entusiasmo sus botas de goma y caminan entre los animales, “inspeccionándolos” y “eligiendo” los suyos. Asimismo, les ruegan a sus padres que los lleven a otras casas y granjas para ver quién tiene el toro más grande o la cabra más hermosa.

El Eid al-Adha es una ocasión feliz en la que somos invitados del más generoso de los anfitriones: Al’lah Ta’ala – el Altísimo. Por lo tanto, es natural que los niños estén felices y rebosantes de alegría. Se les debe animar a involucrarse activamente y a ayudar en todo lo posible, para que también participen en las actividades de la celebración del Eid al-Adha. Sin embargo, el objetivo principal de los niños en este día festivo no debe ser simplemente participar en las actividades, correr al aire libre, jugar o reencontrarse con familiares y amigos. Más bien, se les debe transmitir la esencia y la relevancia de esta celebración en la vida de un musulmán, para que puedan apreciar su verdadero significado.

Los padres deben contarles a sus hijos la historia de los profetas Ibrahim e Ismail (alayhimas salam – la paz sea con ellos). Al narrarles la historia, deben explicarles que Al’lah Ta’ala no quería que Ibrahim (alauhis salam) sacrificara a Ismail (alayhis salam), sino que los estaba poniendo a prueba para ver si obedecían sus órdenes. Estos grandes profetas superaron la prueba con creces, y Al’lah Ta’ala se complació tanto que, hasta el día de hoy, toda la umma sacrifica animales en esta ocasión en su memoria. Por lo tanto, debemos recalcarles a nuestros hijos que, a lo largo de nuestras vidas, nuestro objetivo es complacer a Al’lah Ta’ala y cumplir con Su voluntad, tal como lo hicieron Ibrahim e Ismaill (alayhimas salam). De esta manera, los niños verán el Eid al-Adha y el sacrificio de animales (Qurbani) desde una perspectiva diferente y podrán apreciar mejor la ocasión.

Además, dado que el Eid al-Adha involucra animales, es importante supervisar a los niños y enseñarles a tratarlos correctamente. A veces, con entusiasmo, los niños se suben a los animales, saltan sobre ellos, los persiguen y los molestan hasta el punto de causarles grandes molestias, asustarlos e incluso impedirles descansar. Esto es, evidentemente, inaceptable, por lo que debemos enseñarles a respetar y cuidar a los animales.

Finalmente, dado que el sacrificio de animales es uno de los símbolos del islam, esforcémonos por brindarles a nuestros hijos una experiencia auténtica. El honor del sacrificio debe estar firmemente arraigado en sus corazones; deben esperarlo con ilusión, disfrutar comiendo la carne que Al’lah Ta’ala nos ha provisto como Sus invitados y comprender su gran importancia y significado.

Que Al’lah Ta‘ala nos bendiga a todos con el verdadero espíritu y las recompensas del Eid al-Adha y del Qurbani.